miércoles, 10 de junio de 2020

FILO INOXIDABLE


El cuchillo, esa herramienta que en la historia del hombre sirvió como elemento fundamental para la supervivencia, evolucionó hasta transformarse en obra de arte, aunque sin abandonar sus facultades básicas. Y así lo entiende Marcelo, quien siguió los pasos de su padre, Néstor Lorenzo Rhó, un aventurero artista quien aprendió del oficio de la cuchillería en la sala de máquinas de un barco que navegó por todos los mares de la tierra. En sus tiempos libres realizaba trabajos a sus compañeros, entre ellos encabar cuchillos.



Después de viajar durante más de 10 años, Néstor se instaló en la ciudad bonaerense de Junín y armó su taller de cuchillería que hoy lleva adelante su hijo Marcelo. “Siempre amé la artesanía, estoy en permanente contacto con artesanos, sogueros, y plateros. Mi estilo es clásico, tradicional. Me gusta el cuchillo criollo, la historia y sus bases que provienen del mediterráneo. Siempre busco información para tener bases más sólidas en lo que estoy haciendo”, dice Marcelo, quien además de su taller, armó una sala de exposición donde se destacan sus trabajos. 


En el taller, Macelo trabaja entre 15 y 20 cuchillos por día. El primer paso para el armado de un cuchillo empieza con la hoja de acero, que se desbasta, se perfila la planchuela, se corta, se rebaja, y luego se pasa al templado a través de un tratamiento térmico. Por último, se pule y se pasa al grabado.




Para los cabos, Marcelo suele utilizar maderas nacionales como retama, urunday, guayacán, palo rosa, palo santo, y quebracho, además de otras maderas importadas. También utiliza algunas cornamentas de ciervo colorado, ciervos axis, y de antílopes. 


Pero además del armado del cuchillo, a Marcelo le fascina su historia, y por eso a cada cliente que pasa por su taller le hace una recorrida por la sala de exposición para mostrarle y contarle los inicios de la platería criolla y el sello inconfundible de nuestra identidad ¡A forjar cuchilleros!


Más información: www.cuchillosrho.com.ar

info@cuchillosrho.com.ar +54 (0236) 15.4670686 · 15.4649245

miércoles, 12 de febrero de 2020

POR LOS CAMINOS DE LA LLAMA


Santos Manfredi visitó, junto a su mujer, la ciudad de Tilcara en el 2001 y recorrieron los cerros en busca de huellas antiguas y otras, usadas actualmente por los pobladores del valle. En el 2002 se instalaron definitivamente en la ciudad de Tilcara y comenzaron a criar Llamas.


La llama (Lama glama) es la especie domesticada del Guanaco (Lama guanicoe, animal silvestre). Se trata de un camélido rumiante originario de América del Sur. Su distribución alcanza la Puna chilena, todo el noroeste de Argentina, el oeste de Bolivia y el sur de Perú.

Amante del senderismo, Santos investigó sobre el uso de la llama como animal carguero. Buscó información en el Museo Arqueológico de Tilcara, se reunió con arqueólogos y antropólogos interesados en la temática caravanera, e interactuó con llameros de la puna argentina – boliviana y trabajó de forma empírica en la técnica de “estimulación positiva” para el amansamiento de llamas.


Con el tiempo, Santos formó un Establecimiento rural ecológico, especializado en el amansamiento para el uso de la llama como animal carguero y dedicado a fomentar el trabajo junto a las comunidades locales, en el marco del Turismo Rural de Base Comunitaria. Cuenta con diferentes circuitos en los que las familias de las comunidades locales brindan sus servicios de hospedaje y guiado (en las zonas de Zanjas, Pozo Colorado, entre otras). Además, Santos formó guías para la práctica del Trekking con llamas, bajo un fuerte compromiso con la temática social y ecológica.

El senderismo con llamas se realiza por La Quebrada de Humahuaca, Jujuy, con base en Tilcara, en programas de medio día o varios días. Las Llamas no se montan, sino que acompañan durante el trayecto a pie cargando el equipaje necesario para los viajes.


Entre los circuitos se visitan lugares como La Garganta del Diablo, Las Salinas Grandes, el Valle de Maimará, el Paraje de Zanjas, el Abra de Punta Corral, Tumbaya, el Cerro de los Siete Colores en Purmamarca, Puna (Pozo Colorado, Colorados, Carrizal, Sepultura), entre otros.

Más información:
contacto@caravanadellamas.com.ar
Web: www.caravanadellamas.com

lunes, 10 de febrero de 2020

PECES PARA TODOS

Desde hace más de 35 años que Eduardo Catania cultiva especies de distintas partes del mundo con un sistema intensivo semi cerrado que él mismo diseñó en su granja acuática “Agua Dulce”, ubicada en la localidad de San Vicente, provincia de Buenos Aires. 


Eduardo es especialista y consultor en Producción Acuícola Intensiva, y produce muchas especies de peces, entre ellas truchas, Koi, salmón siberiano, langosta australiana, y pejerrey, entre otros.
Pero desde hace unos años, su trabajo está puesto en la producción de tilapia (Oreochromis niloticus), un pez originario del Nilo de África, y actualmente el más popular en el mundo, y una de las especies que más consume la comunidad coreana.  

Eduardo comenzó con la producción de peces desde muy chico, y hace 37 años que vive de eso. Sus inicios fueron con peces ornamentales como el carassius y el goldfish, y otros tropicales, que los criaba en piletas y lagunas. Su maestro fue Ricardo Sintaku, de origen japonés, y quien le enseñó todos los secretos de la acuicultura. 


Ya con una buena base de experiencia, Eduardo comenzó a realizar pruebas e investigaciones, ya que en Buenos Aires se dificultaba el cultivo de peces, para que en un año estuvieran listos a la venta, debido a que el clima no lo permitía. Fue así que empezó a desarrollar nuevas ideas de cultivo usando sistemas de control que él mismo diseñó, y con la llegada de Internet se dio cuenta de que no estaba errado, porque la acuicultura más avanzada en el mundo estaba orientada en la dirección que él estaba desarrollando.

“Aquí desarrollamos la acuicultuta controlada, que ejerce control sobre la calidad del agua, sobre sus parámetros físicos, químicos, y biológicos, para así ejercer un control sobre el desarrollo del organismo que se quiere cultivar y sobre su negocio”, explica Eduardo, quien además construyó un espejo de agua donde funcionó el primer “pesque y pague” de truchas en el país. Allí hay peces que llegan a pesar hasta 20 kilos.


Al mismo tiempo, Catania creó la primera Escuela del Productor Acuícola privada del país, que se dedica a la formación de productores acuícolas y donde enseña un sistema de producción que posibilita tener una cosecha semanal, lo que permite obtener todas las semanas un flujo de dinero y una oferta continua.


“No me gusta pescar, me atrapan todos los aspectos de la acuicultura, me atrapa desarrollar algo que en mi país no se desarrolla por falta de conocimiento, me atrapa la idea de brindar un ejemplo que otros puedan seguir, de difundir lo que aprendí en toda mi vida. La idea es poder lograr un desarrollo y poder dar un aporte a la comunidad; yo sé que suena a fantasía, pero es lo que realmente siento”, comenta Eduardo, y por último, agrega que desarrolló un sistema totalmente sustentable, donde produce peces sin contaminar el ambiente, y todos los desechos se reciclan para producir la energía que mueve al sistema y para producir plantas de huerta sobre el agua, que nunca se desecha sino que vuelve al mismo sistema de producción.


Más información:
Tel: 02225-481871

miércoles, 5 de febrero de 2020

TELERA DE UNA PASIÓN


Daniela teje en una de las habitaciones de su casa en Mechita, a 200 kilómetros de Buenos Aires y a 10 de Bragado. A esa habitación la llama “mi covacha” y por allí pasa gran parte del día.


Hace diez años, Daniela y su marido Raúl Finucci, periodista y director de El Tradicional, se mudaron al pueblo buscando tranquilidad, la que hallaron sin dudas. “Cuando nos fuimos a Mechita pensé que alejarnos de la ciudad perjudicaría mi trabajo, pero internet es una vidriera extraordinaria y desde que dedico un tiempo diario a la redes, no he dejado de tener pedidos”.




Comenzó a tejer hace 24 años; aprendió en la Asociación Criolla Argentina con Jorge Marí, quien formó parte de una camada de importantes teleros reconocidos en el ambiente del tradicionalismo y los coleccionistas.

Daniela teje fajas pampa de 2,60 metros de largo, aproximadamente, más unos 15 cms de flecos retorcidos. La técnica pampa es ancestral y viene de los mapuches araucanos, se tejen dos telas quedando la pieza como un tubo. Las más antiguas son de lana, pero se utiliza también el hilo macramé y el perlé (seda) que las tejedoras aborígenes utilizaban cuando los malones asolaban las ciudades. Desde ya que éstos hilos eran importados.



Para hacer una faja se necesitan más de 350 hilos que se urden (enroscan) alrededor de un telar vertical de aproximadamente 2,40 metros. La tela se va enroscando en él.

También teje ligas para atar las botas de potro y cinturones. Pero Daniela no solo teje en técnica pampa, ha investigado mucho sobre textiles y ha incursionado en las técnicas de la doble tela boliviana, mapuche y laboreo andino. Todo esto le originó un reconocimiento a nivel nacional, ya que sus trabajos son requeridos en distintos puntos del país y se encuentran también en poder de coleccionistas de México, Chile y España.


A toda esta tarea, le sumó un emprendimiento con su hijo Martín Finucci, quien es orfebre. Juntos, crean accesorios para dama pero con textiles y metal, identificados con la artesanía tradicional. Se llama Trama & Plata y todos sus productos son realizados enteramente a mano. Es sin dudas, la historia de una pasión, y también aporta un grano más a la Argentina que crece.

Más información:  011 1551267472
Facebook: danielahavastelera
Instagram: @danielahavas



miércoles, 18 de diciembre de 2019

EL ARTE EN LAS MANOS

Sus manos llevan más de 10 mil pasadas de soga por el cuero a pesar de sus 33 años. Más de 100 trabajos entre lomillos y bastos hechos a mano, y más de 20 recados completos.






Todos los días Facundo Ostehguy prepara el mate y pone música folclórica antes de ponerse a trabajar en su talabartería, ubicada en el kilómetro 105 sobre la Ruta Nacional 3 en San Miguel del Monte, provincia de Buenos Aires. Allí trabaja el cuero y la suela que aprendió de Sergio Dieta, discípulo del maestro talabartero Alberto Vomero, en la Exposición Rural de Palermo. Pero además de su trabajo con el cuero, canta versos criollos y ya va por su quinto disco.


“Siempre fui muy inquieto, sobre todo con el armado de los aperos que lleva el caballo. Desde chico que me gusta el campo, mis abuelos fueron puesteros y encargados de campo, y mi padre fue encargado en una estancia durante 33 años”, dice Facundo, quien se inspira en el campo argentino para elaborar los dibujos que luego vuelca en el cuero con la técnica del cincelado.



La pasión por los aperos criollos lo empujaron a armar un basto, que a pesar de algunas desprolijidades lógicas por ser la primera vez, hoy lo conserva con gran orgullo y forma parte de su primer recado hecho a mano. 
“Me cuesta tomar a la talabartería como un trabajo, lo tomo como una diversión porque es lo que amo y no me cuesta hacerlo”, comenta Facundo, y luego agrega: “Mi señora me ayuda con los dibujos, que al ser el cuero muy costoso, los hago antes en papel por temor a equivocarme”.




El cincelado y el repujado, habilidad que maneja muy bien Facundo, son técnicas que tuvieron su máxima expresión en el renacimiento. El trabajo en estas técnicas es totalmente manual, y permite obtener textos o figuras sobre una placa de metal o en el cuero, al golpear con cinceles que, en sus extremos, tienen distintas formas que producen hundimientos y cortes que deforman el material sin cortarlo, y así se consigue la figura deseada.



Más información: Facundo Ostehguy cel: +54 9 2271 43-4534.
https://www.youtube.com/watch?v=xMsKZq1AkgE

  

jueves, 21 de noviembre de 2019

CON AIRE DE CAMPO


El inconfundible aroma que despiden la lavanda, el romero, y el tomillo, invitan a cerrar los ojos y despertar al máximo el sentido del olfato. Pero luego, el color los potreros entremezclados con estas plantas aromáticas en Las Mulitas, una chacra de 34 hectáreas ubicada sobre la Ruta Provincial 76, que ingresa a la comarca turística de Sierra de la Ventana desde Bahía Blanca, hacen potenciar el sentido de la vista y que los ojos aguanten más tiempo sin parpadear.




La chacra la heredó la familia Kugler hace 24 años, quienes luego de probar con la apicultura, en 2004 encontraron en las plantas aromáticas una veta para llegar a los mercados de las ciudades.


En Las Mulitas se cultiva y se procesa manualmente la lavanda, romero y tomillo para uso comestible y terapéutico. También fabrican almohaditas y bolsitas perfumadas, y se realizan visitas guiadas y excursión a los cerros del establecimiento para gozar de una visión panorámica de los campos y del cordón serrano de la Ventana.



En el 2018 un feroz incendio que comenzó al borde de la ruta, se extendió muy rápido por la lavanda, y sólo lograron salvarse las plantas más grandes y rebrotaron algunas en el terreno quemado. Este hecho hizo que Nicolás Kugler tomara la posta que le dejó su padre Hugo, y reformulara el emprendimiento sin detener la producción. “Estoy replanteando la escala para que la pueda manejar sin colapsar y proyectando diversificar los cultivos. Apunto a aumentar la producción de salvia, y estoy empezando a trabajar con la ajedrea, que ya cultivamos, y vamos a incorporar otras especies en forma gradual”, dice Nicolás, y luego agrega: “El objetivo es hacer más variedad en menor superficie, aplicar riego por goteo en casos puntuales y apunto sólo a la venta en el lugar, aprovechando la ubicación de la chacra que está sobre una ruta turística”.

El proceso de cada especie para llegar al producto final es prácticamente el mismo: siembra, control de malezas, poda (en el caso de la lavanda) y cosecha. Por ser cultivos orgánicos no se aplican agroquímicos. Una vez que se cosecha la especie, la producción se traslada a un galpón donde se seca la cosecha. Luego hay que separar las flores u hojas y las impurezas con una máquina despalilladora.

Lo primero que se sembró fue lavandín (lavándula x intermedia), un híbrido natural entre la lavanda verdadera (lavándula angustifolia) y la Lavándula latifolia.


“La mayoría de las aromáticas son de la cuenca mediterránea, de veranos muy tórridos con fuerte sol, características de aquí”, explica Nicolás, quien además de ser geólogo, y colaborar en la edición de libros y guías de turismo para extranjeros, ha integrado el grupo de Turismo Rural del INTA, una herramienta diseñada para colaborar con los pequeños y medianos empresarios agropecuarios.


Argentina presenta condiciones óptimas para la producción de cultivos aromáticos tanto por aspectos agroclimáticos como económicos. La producción anual ronda las 8000 toneladas, que se obtienen a través de la siembra de 44000 hectáreas. Buenos motivos para encarar un emprendimiento e ilusionarse a futuro.




jueves, 7 de noviembre de 2019

RELAX EN TREN



El bullicio insoportable de la gran ciudad y su ritmo frenético hizo que Miriam Gattari abandonara el color gris del cemento por el aire fresco y el color verde que relaja, y que conecta al ser humano con la naturaleza. Por eso, es que hace 20 años Miriam dejó la ciudad de Buenos Aires donde nació, se crió, y trabajó como farmacéutica y bioquímica. Se mudó a un campo de 21 hectáreas en Bartolomé Bavio, Partido de Magdalena, que originalmente pertenecían a Juan Manuel de Rosas.



“En 1999 deseaba fervientemente dejar de vivir en Buenos Aires y mudarme a otra parte del país para hacer otra actividad. Podía haber sido el Sur, que me atraía fuertemente, pero terminé eligiendo este lugarcito en la pampa argentina”, dice Miriam, quien una vez comprado el campo comenzó a estudiar la tecnicatura en Turismo Rural en la Universidad de Buenos Aires.



“Yo no tenía experiencia previa de trabajo en el campo.  Me mudé sola, y encontré un mundo nuevo, pero muy desafiante para una mujer que decide emprender una actividad de estas características en el medio rural”, comenta Miriam, quien con un gran esfuerzo y dedicación, comenzó a realizar modificaciones en las instalaciones de su campo, que lo bautizó “Dos Vagones”, por los dos viejos vagones de tren de carga que están instalados muy cerca de la casa principal.


Con el tiempo Miriam fue mejorando las edificaciones y convirtió a los vagones en vivienda turística con servicio de hotelería. Además, ofrece servicios de spa para adultos, en especial para parejas. El lugar también dispone de un mini vagón el cual ofrece la modalidad de glamping, es decir, camping con glamour. Y el lugar presenta un espacioso loft de 150 mts, con todas las comodidades distribuidas en dos plantas, con 150 mts2 de superficie, ideal para grupos de adultos más numerosos.


En los Dos Vagones se organizan días de campo, eventos sociales, y desde el 2010 se habilitó el establecimiento para bodas, y otros eventos.


Pero Miriam no está sola; la acompaña su empleado Miguel, quien se aboca a las tareas rurales bajo un esquema de programación diario, semanal y mensual, que se encarga Miriam de desarrollar, controlar y evaluar. Pero cuenta con personal adicional cuando hay grandes eventos o para alguna tarea específica que así lo requiera.   


“Tengo el objetivo de remodelar fisicamente algunos especios, reciclarlos para darle nueva utilidad y poder recibir más huespedes. De a poco estimo poder concretar ese deseo y brindar asi más y mejores servicios para quienes deseen visitarnos”, dice Miriam, siempre lista y atenta a todos los detalles para brindar un excelente servicio a quienes visiten Dos Vagones.

Más información: www.losdosvagones.com.ar