lunes, 26 de agosto de 2024

EL PONCHO VIAJERO

 Clara carga en su mirada el esfuerzo de todo el día y al llegar a su hogar se toma solo unos minutos para calentar la pava y preparar el mate. Encara para su taller y frente al telar cierra los ojos por unos segundos, toma una bocanada profunda de aire, y busca en sus recuerdos una figura para plasmar en el telar. Siente un cansancio tremendo en todo su cuerpo, sus brazos y dedos parecen quebrados de tanto ir y venir con el hilo sobre el telar. Anhela tomarse una larga siesta pero sabe que si se recuesta aunque sea por un momento no se va a poder levantar hasta el otro día y va a dejar sin cena a sus 10 hijos. Tiene la boca seca y duda cada vez que le dan ganas de tomar un mate. Está angustiada por haber traído poca comida para sus pequeños. A su lado, Gabriela de 11 años observa todos sus movimientos sin desviar la mirada del hilado. Clara suelta unas lágrimas que rápidamente seca con su hombro y continúa tejiendo el diseño que le había disparado su mente. A la mañana siguiente, la mujer no sale del asombro al ver los centímetros que había realizado la pequeña en el telar y entonces promete enseñarle todo lo que sabe.

Gabriela Carriman aprendió de su madre todo lo que sabe sobre el arte del telar y este año llevó lo mejor de su producción a la 136° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional en Palermo. “Vengo de una generación de tejedoras mapuches y ahora enseño el arte del textil mapuche en el Centro Cultural Esquel Melipal. Trabajo con tintes naturales que luego implemento en el tejido”, dice Gabriela, y asegura que su fuerte es el poncho mapuche que se utiliza en el trabajo rural, todo hecho con lana de oveja. También hace centros de mesa, bolsos, mochilas, chalecos en lana cruda, fajas, cintos, y alfombras.


El taller de Gabriela es su casa ubicada en Esquel, donde aplica el arte Mapuche que es totalmente distinto a lo que se utiliza en el norte del país. La técnica Mapuche es vertical y siempre está sostenido en la pared, cambian los diseños y la materia prima. El mapuche siempre trabajó con lana de oveja y no es el mismo hilado que el del norte, y además la calidad de la lana cambia porque se utilizan distintas razas. Los Mapuches extraen lana de ovejas Merino y Pampa o Linca, en el noroeste de la Patagonia Argentina.


Los trabajos de Gabriela comienzan con una minuciosa selección del vellón de lana que compra a productores ovinos de la zona. Luego hace el torcido, que se usa para obtener un deslice con mayor facilidad y evita dañar a las prendas.  Después realiza el lavado, que es un proceso muy delicado y largo, que va a definir la calidad final del producto. Primero se lava con agua caliente para extraer todos los restos orgánicos, y luego se enjuaga con agua fría y se deja secar en superficies planas. “Recuperamos el tinte natural que se había perdido durante muchos años y ahora lo trabajamos y lo implementamos al tejido como por ejemplo raíces del arbusto calafate, un símbolo de la Patagonia”, comenta Gabriela, quien llegó a vender ponchos mapuches a Europa y los Estados Unidos. Sus trabajos se pueden ver en sus redes sociales y en el Centro Cultural Melipal, en la ciudad de Esquel.

 

Más información:

https://www.facebook.com/p/Artesanias-Gabriela-Carrim%C3%A1n-100068312486561/

https://www.instagram.com/gabriela.carriman/?locale=ru&hl=am-et





martes, 28 de febrero de 2023

COMO EL BARRO DEL ALFARERO

Huarpe es un pueblo indígena de la región de Cuyo, donde habita la comunidad Sawa en los territorios de Lagunas de Guanacache, ubicadas entre los departamentos Sarmiento y 25 de Mayo; y las Lagunas del Rosario, situadas en la frontera entre San Juan y Mendoza.


Desde sus orígenes que los Sawa trabajan con barro para la construcción de tinajas y así poder recoger y trasladar el agua en una región árida. También se dedicaban a las actividades agropecuarias como la siembra de cereales y verduras, y la crianza de animales.

Los artesanos y artesanas de la comunidad Sawa hacen con barro objetos ornamentales sin moldes, y cada uno tiene su sello personal que lo emplea en cada producto elaborado. El sello más significativo consiste en un dibujo de tres montañas y corresponde al Huarpe de mayor rango, y el único que puede utilizar el diseño con montañas es el cacique más añejo. Cada pieza es única, se preparan y se hornean por una semana. Durante los primeros 3 días se secan las piezas dentro del horno sin calor agregado; luego de 24 horas con fuego, y por último, tres días más para bajar la temperatura. Es una técnica ancestral que requiere de mucho conocimiento ya que con la aplicación de mayor o menor calor, las artesanías se pueden romper.


Silvia Solá es la directora de la Fundación para la Familia, radicada en San Isidro, y en la provincia de San Juan. Ambas sedes sin fines de lucro están abocadas al bienestar familiar a lo largo de todo el ciclo vital, desde la concepción y hasta la vejez, que busca el bienestar social general a través de las familias como eje central y unidad indivisible.


“Al tener dos sedes de mi fundación en dos provincias, viajo cada diez días de una a la otra. Viajamos con una ambulancia que utilizamos para diversos fines relativos a salud. Los Sawa nos conectaron con personas de Buenos Aires para llevar vasijas y tinajas por la capacidad de nuestro medio de trasporte. Realizamos algunos traslados hasta que de pronto nos propusimos hacer la comercialización de sus productos a beneficio de nuestra fundación y con un objetivo claro que es ayudarlos a instalar un molino para obtener agua de la profundidad de la tierra. También, en una segunda etapa, instalar un equipo de obtención de energía solar y/o eólica aprovechando la fuerza del viento zonda”, señala Silvia, quien colabora para que las manos de los artesanos Sawa puedan seguir dando forma a las vasijas y continuar con el legado que fue transfiriéndose por generaciones.

Más información: https://www.instagram.com/huarpes/

https://www.instagram.com/fundacion.paralafamilia/

miércoles, 24 de agosto de 2022

LA MADERA HECHA VIDA

 Era una tarde soleada y calurosa en el campo. Casi que no había nubes, el aire estaba pesado y las ramas de los árboles parecían estar petrificadas. Las vacas holando se amontonaban en las bebidas, y los caballos bajo la sombra de los árboles, a cada rato sacudían la cola y rozaban sus patas sobre la panza para quitarse de encima a los insoportables mosquitos. Con ese calor agobiante, Mary salió a caminar y a pensar en su futuro, ya que la situación económica que atravesaba su familia le impedía comenzar a estudiar una carrera terciaria.

Después de caminar por unos largos minutos y con la mirada clavada en la tierra, Mary encontró en su camino unos huesos y unas hojas de palmeras sin saber que aquellos objetos iban a ser el puntal que despertarían en ella la pasión que hoy lleva en la sangre: la artesanía.

Fue con esos objetos y con un cuchillito para pelar papas que Mary González, hija de tamberos, comenzó a tallar su primera escultura. Con los días, los dibujos que hacía en las hojas de palmeras lo fue cambiando por la madera y talló algunas esculturas de temática religiosa. “Soy totalmente autodidacta, nunca había visto a nadie tallar y no sabía que existían herramientas para ello, lo primero que hice fue una virgencita”, comenta Mary, y agrega que las primeras herramientas con las que arrancó a tallar, las inventó ella misma: “Con el tiempo me fui haciendo algunas herramientas. Empecé con un cuchillito y con el tiempo conseguí un formón plano y uno curvo, y con eso me manejé por mucho tiempo hasta que supe que había otras”.

De a poco Mary fue armando su taller en El Triunfo, localidad del partido de Lincoln, en la provincia de Buenos Aires, a unos 346 kilómetros de Capital Federal. Imágenes religiosas, ceniceros, cuadros, tablas para picar, adornos, todos hechos con maderas que Mary trae de La Pampa o San Luis, y que también de algunas madereras de la zona, aunque últimamente suele recolectar troncos de algún árbol seco por los alrededores de su casa.

“Mi primera exposición con mis productos fue en un pre Cosquín en Azul, y de ahí no paré de exponer en las ferias hasta hace dos años por efectos de la pandemia. Hace más de 30 años que trabajo con la artesanía en madera. Hoy continúo trabajando a nivel local”, dice Mary, una muestra más del enorme esfuerzo que realizan los emprendedores en la Argentina que crece.

Más información: Maria.Gonzalez1949@hotmail.com

https://www.facebook.com/profile.php?id=100001560320163

TEL: 02355-493119/15414444

 

miércoles, 13 de julio de 2022

CON LA CABRA ATADA

 La Vauquita, la golosina hecha con el manjar de los argentinos y que es un clásico de los kioscos, tiene su origen en Trenque Lauquen, al oeste de la Provincia de Buenos Aires, a unos 444 km de la Capital Federal por la Ruta Nacional n.º 5. Es el partido bonaerense con más tambos. Actualmente hay cerca de 165 y genera más de 1000 puestos de trabajo directos.

Si bien la mayoría de los tambos en Trenque Lauquen son de producción lechera vacuna, hay quienes se animaron a la caprina y con ella a elaborar otro manjar: quesos. Este es el caso de Siete Cabritos, una empresa familiar que desde hace 80 años se dedica a la actividad láctea y desde hace 15 a la producción caprina. La familia Espain arrancó en el 2007 con una pequeña majada de 20 cabras en la estancia San Francisco, y en un año con una producción de 40.000 litros comenzaron a elaborar quesos y crearon la marca Siete Cabritos.


Anteriormente, los Espain tenían el tambo en Villa Dolores, Córdoba, pero con los años fue creciendo y cada vez se hacía más difícil el control de las majadas, así que decidieron mudarlo a la localidad de Treinta de Agosto, Trenque Lauquen. La idea fue de Paco Espain, a la que luego se fueron sumando su hermana, hijos y sobrinos. Ahora trabajan 8 personas y hoy tienen unas 500 cabras, pero llegaron a tener unas 800 que se vieron afectadas por problemas de cetosis y robos.

La leche para elaborar los quesos de Siete Cabritos proviene de las razas Criolla y Saanen. La Saanen es originaria de Suiza y es considerada la especie caprina lechera por excelencia en el mundo. Aportan unos 5 litros por animal y tienen un buen nivel de volumen, pero no así de sólidos, que son importantes para la elaboración de los quesos en cuanto a composición de leche, y eso lo brinda la Criolla.


Las cabras se alimentan de pasturas y además se les proporciona suplementos con pellets de alfalfa y algún balanceado para que el animal entre al ordeño en estado óptimo. “Si bien el año pasado no fue el mejor, sacamos unos 600 litros por día y obtuvimos unos 100.000 litros en toda la campaña. Otros años llegamos a hacer 150.000 litros anuales”, dice Lázaro Llorens Espain, quien está a cargo de la parte industrial de la empresa.

El trabajo en el tambo arranca bien temprano, a las 5 de la mañana empieza el ordeño, hasta las 9, y luego se les da una ración y el circuito se repite a las 17 hs y finaliza a las 21, pero lo más importante para un buen funcionamiento es la sanidad de las cabras, y por eso la atención veterinaria en Siete Cabritos es permanente.

Pero vamos a lo que más tienta: los quesos. Y aquí es donde los Espain desenvainan una interesante gama de productos que se obtienen con el cuidad integral de las cabras y la excelencia en la producción de leche. Son pioneros en el país en la elaboración de queso Azul de leche de cabra, queso Cuartirolo Caprino”, Sbrinz de cabra y pampeano, sardo, tybos, y provoleta de cabra. Manjares de la Argentina que crece.

Más información: https://sietecabritos.com

info@sietecabritos.com

viernes, 1 de julio de 2022

BIENESTAR CAMPERO

 No a todos nos hacen sentir bien las mismas cosas. Como dijo alguna vez Aristóteles, “el fin del ser humano es la felicidad”, sin embargo, esto lleva implícito que el fin orientador del actuar humano, es subjetivo o relativo ya que depende de cada individuo. Y para Marcelo Giuggioloni, su búsqueda de bienestar sumado a la desazón por el éxodo rural hacia las ciudades de muchos pueblos de la Provincia de Buenos Aires, y la fuerte influencia de los procesos cada vez más industrializados de agricultura, lo empujó a crear Yamay (“estar bien” en lengua mapuche), un espacio alternativo que revaloriza un uso de la tierra más responsable y saludable. El lugar está ubicado en la localidad de Pardo, Partido de Las Flores, Provincia de Buenos Aires, a 223 Kilómetros de Capital Federal, hacia el sur por la Ruta 3.

“En Marzo de 2008 compramos 6 hectáreas de tierra en Pardo para fundar Yamay Ecoturismo. Lo primero que me cautivó fue que no tenía luz eléctrica y que sus 6 hectáreas y su forma triangular permitía recorrerlo rápidamente a pie. Cuando adquirí el predio, solo había una plantación de soja con pobre crecimiento, dos pilares en la entrada con su reja y un pequeño galpón de herramientas”, dice Marcelo, que desde siempre pensó en desarrollar un modelo turístico comprometido con el entorno que despierte conciencia social, ecológica y cultural, e invita a que individuos, familias y comunidades participen en la construcción de un futuro sostenible.

“Quiero que Yamay funcione para cada individuo como una semilla que germine luego del regreso a su lugar y vida cotidianos. Fue en esa búsqueda que descubrí el término permacultura, la construcción natural y la filosofía que encierran”, explica Marcelo, y agrega que en el ámbito de la propuesta turística, se sumó el equipo de Pardo Autentico que propone una oferta de turismo Rural Comunitario y Sustentable. Ambos emprendimientos y algunos más forman parte de la ONG Colectivo Sustentable que aporta el desarrollo de pueblos rurales.

Yamay Ecoturismo ofrece experimentar el alojamiento Glamping en Yurtas con baños privados (construcciones tradicionales de los pueblos nómades de la estepa de Mongolia). La casa y el centro de baños de adobe con techos vivos, están realizados con materiales y técnicas de construcción natural (tierra, paja, arcilla, piedra, madera, caña, arena, etc.). Actualmente son utilizadas por el equipo anfitrión. Y además, se recibe a grupos para hacer retiros o actividades asociadas con la naturaleza (ideal para astrónomos y astrofotógrafos), familias, amigos, etc.

El emprendimiento Yamay Ecoturismo es una muestra concreta del gran esfuerzo que realizan los emprendedores en esta Argentina que crece.

Más información: https://yamay.com.ar

info@yamay.com.ar

FOTOS: Juan Manuel Damperat


martes, 5 de abril de 2022

EL CASARES SIN PLAYAS, PERO CON WHISKY

Carlos Casares es un partido ubicado al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Se llega por la Ruta 5, camino a Luján. La ciudad cuenta con alrededor de 22.000 habitantes, y se la conoce como la capital nacional del girasol, además allí nació el piloto Roberto  “Tito” Mouras, tres veces campeón de Turismo Carretera y ganador de 50 carreras en TC.

Pero en los últimos meses Carlos Casares fue noticia por el whisky que allí produce Ricardo Satulovsky, un médico cirujano que nació en La Plata y que hace ya unos años decidió mudarse con su familia al interior.

Antes de comenzar con el whisky, Ricardo se lanzó a la cervecería artesanal en el 2008 pero con la minuciosidad que adquirió en su profesión de médico, agregó el malteo de cebada y comenzó a destilar whisky hace ya ocho años.

El whisky que elabora Ricardo es un single malt, es decir que se produce con una sola destilería. Se destila a partir de la fermentación de un cereal malteado, principalmente de la cebada. “Lo más remarcable es que todos los ingredientes son nacionales, tiene genuina identidad: la malta se elabora con cebada del partido de Carlos Casares, y los barriles de roble americano son manufacturados desde Mendoza”, destaca Satulovsky.

La producción de Ricardo es muy limitada, y el proceso de elaboración es largo y complejo. El primer paso es moler la malta y mezclarla con agua templada para obtener el mosto, éste proceso se denomina macerado. Luego se fermenta con levaduras que producen el alcohol, y se suman sabores y aromas. El paso siguiente es la destilación en un alambique de cobre a través de un proceso de evaporación por calentamiento y posterior condensación. Posteriormente, se realiza un spirit run, es decir, un segundo destilado del cual se utiliza el alcohol y se añeja en barriles de roble americano quemados por dentro un tiempo mínimo de 3 años. “Nosotros lo dejamos añejar por 5 años. En el whisky los insumos buenos importan, pero el conocimiento y el tiempo lo son todo”, resalta Ricardo.

La decisión inicial de Ricardo fue arrancar a producir en pequeña escala e ir creciendo progresivamente en producción, con la idea de evolucionar y generar maestría continuamente. Actualmente, se producen 3.500 kg de malta por mes, de los que sólo se procesa a whisky unos 576 kg/mes (es decir el 16.5%), y el resto se vende a cervecerías artesanales.

El whisky Casares es carácter maltoso con leves notas herbales y una clara presencia de madera de roble americano. Hay 2 expresiones según el añejamiento principal: clásico de barrica de roble americano quemado por dentro; y de barrica de roble que maduró en Malbec. La versión clásica tiene una fuerte presencia de notas de madera y vainilla, mientras que el madurado en Malbec tiene notas a frutos secos y uvas, que asimila al brandy,  característico del whisky. 

Hay puntos de venta muy restringidos en CABA, La Plata, Mar del Plata y Rosario. Y recuerden que Carlos Casares no es una ciudad balnearia, así que preparen los vasos whiskeros y encaren la Ruta Nacional 5!

Más información: https://www.facebook.com/Whisky-Casares-1546997682271511

jueves, 25 de noviembre de 2021

LA JOYA DE SUIPACHA

El cultivo del arándano se presenta como una excelente opción de rentabilidad y como una alternativa de producción frutícola intensiva no tradicional, orientada tanto a los mercados externos como internos. Además, como una opción considerable en superficies no muy extensas, y con importantes impactos económico-social en las economías regionales.

En el establecimiento agropecuario Santa Isabel, en la localidad de Suipacha, provincia de Buenos Aires, la familia Imposti tomó nota sobre las bondades del arándano y desde el 2008 que cosechan las pequeñas bayas comestibles. El lugar cuenta con 8 hectáreas de arándanos premium con los más rigurosos controles de calidad.

“Ya iniciamos la cosecha, vendemos la fruta fresca al momento que sale y congelamos otra parte para tener fruta durante todo el año. Producimos arándanos, zarzamoras o (boison berrys) y frambuesas”, dice Marisa Palacio, quien junto con su marido Raúl crearon Il Mirtilo, una empresa que además de producir frutos rojos, elabora conservas, confituras, jugos y mermeladas.

El establecimiento cuenta con 31 mil plantas, en las cuales siembra las variedades misti, o’neil y blue chris, y además desarrolló una planta de empaque con frío a temperatura de 8 grados, ya que una vez recolectada la fruta, y puesta en bandejas para protegerla del sol, se debe enfriarla lo más rápido posible.

La recolección del arándano es en forma manuela y la estabilización de la cosecha se da a los 7 años. El arándano es un arbusto perenne, que llega a alcanzar en su madurez tres metros de altura. Su color depende de la variedad y se presenta en diferentes colores como azules, negros y morados. Los arándanos son reconocidos como una de las frutas con mayor contenido de antioxidantes y un completo aporte nutritivo para el organismo.

“Exportamos algo de fruta durante tres años con otros productores de la zona que actualmente ya no existen, y nos dimos cuenta que exportar con una producción de entre 20 y 30 mil kilos no era un volumen suficiente dados los costos, así que nos volcamos al mercado interno”, dice Marisa, pero de ninguna manera apesadumbrada por no poder exportar, ya que con su marca desarrolló jugos y productos gourmets que terceriza la producción y sus principales elaboradores son los monjes benedictinos de Luján, y Alimentos Natali, en Paso del Rey.

Pero la inquietud de Marisa por seguir emprendiendo nuevos caminos, la llevó a recorrer ferias nacionales y exposiciones por todo el país y generar nuevos clientes a los cuales provee fruta congelada a gran escala en zonas como El Bolsón y otras localidades del sur en donde el arándano expresa todo su potencial. “Llegamos a un negocio muy distinto que es vender durante todo el año fruta fraccionada por kilo de frutos rojos, frambuesa, arándanos, y zarzamoras”, comenta Palacio, y abre la tranquera de su establecimiento a los visitantes para conocer la plantación, degustar los productos y conocer los secretos de la joya morada que se suma a las delicias que se ofrece en La Ruta del Queso.

Más información: www.ilmirtilo.com.ar

lunes, 10 de mayo de 2021

EL ARTISTA CALLEJERO

Viajar por un camino sin mapa o GPS y sin ninguna indicación más que la propia intuición, puede llegar a ser traumático y más aun cuando el estado del camino no se encuentra en buenas condiciones. Y si apareciera una bifurcación, cómo sabremos cuál es el camino correcto. Pero Germán Hary se la jugó sin intuición, sin pensarlo demasiado, y tomó el que siempre lo sedujo: el camino del arte.



Germán se empapó del arte desde muy chico, su primer maestro fue el campo y la naturaleza, y la creación fue su refugio de juego que con el tiempo se transformó en su oficio. Estudió arquitectura y bellas artes, y asistió al taller de pintura de la reconocida artista Marcela Baubeau De Secondignie.

Luego de aprender distintas técnicas, Germán se mudó a La Galia, zona rural en la estación San José, partido de Necochea, donde instaló su taller. Allí trabaja la pintura y escultura, y también incursiona en la poesía. “El arte, como la alquimia, posee el don de transformar, de comunicar y hasta de generar una secuencia de imágenes que termina de desarrollar el espectador”, dice Germán.


Como quien sale a buscar su destino, Germán suele subirse a su taller móvil, un motorhome en el que posee diversas herramientas, y recorre distintos rincones del país.  

Así como el de las hormigas, el trabajo de Hary es minucioso y de pasos firmes, decidido a hacer lo que realmente le gusta. En la pintura incursionó en el Cubismo, un movimiento artístico creado por Picasso y Braque, que trata las formas de la naturaleza por medio de figuras geométricas y retrata la denominada cuarta dimensión. Plasma su creación en pequeños y grandes formatos sobre telas, maderas o murales, y últimamente realiza pinturas acrílicas al agua.


Germán también afiló el ojo en el arte de modelar, y utiliza la chatarra, rezagos de madera, plásticos y desechos que encuentra en la basura y dice que: “son un tesoro para crear”. Hace trabajos a pedido y muchos de ellos se pueden ver en espacios públicos en Necochea, Mar del Plata, Copetonas, Tolhuin, El Maitén, Gobernador Costa, Puerto Pirámides, y a privados en numerosas ciudades más. El arte público es lo que más le apasiona, y lo hace desde hace 10 años.


“Mis obras las expongo conmigo, en las redes, en casas de amigos y muchas están emplazadas en espacios públicos. Debo tener cerca de 20 trabajos en espacios públicos”, dice Hary, y desde hace más de 4 meses colabora en conjunto con la Asociación Vida Marina, una iniciativa ciudadana que busca rehabilitar y restaurar los hábitats marinos dañados por la actividad humana.


Más información: (4) German Hary | Facebook



miércoles, 21 de abril de 2021

CON CINCEL SERRANO

Calamuchita es uno de los departamentos de la provincia de Córdoba más pintorescos. Se distingue por su combinación de paisajes serranos, cursos de aguas cristalinas, y relajantes playas de arena. Pero también alberga artistas de primer nivel, y allí se encuentra Pablo Conti, reconocido orfebre de la zona que cuenta con una larga trayectoria trabajando con metales y maderas.


Pablo proviene de una familia de artistas, y de esa fuente se nutrió de permanentes estímulos que lo llevaron con el tiempo a
desarrollar su propio estilo, inspirado en el Arte Colonial, y que actualmente profundiza sus conocimientos sobre las raíces del arte y la artesanía de nuestros antepasados.

“Mi vieja fue de las primeras artesanas urbanas en los años 60,  trabajaba el cobre y el bronce. De chico me gustaba meterme en el taller para ayudarla y probar el material y las herramientas. A los 19 años la artesanía ya era mi oficio y sustento. Probé otras cosas como la fotografía y el diseño gráfico pero siempre volvía al taller, a los martillazos, a los metales”, dice Pablo, y agrega: “Pero la verdad que fui bastante autodidacta, mucho prueba y error hasta que encontré la mejor técnica para realizar los trabajos que me proponía”.

 


Desde hace cuarenta años que Pablo se enfoca en rescatar y defender esa estética propia de los pasados Virreinatos en sus piezas aplicando las técnicas de antiguos maestros. La búsqueda es una acción permanente en el espíritu de un artista, y ese camino fue lo que llevó a que Conti se perfeccionara en el arte colonial, que lo encontró en sus visitas a museos, donde clavaba la mirada en los detalles más minuciosos de las obras expuestas. Y claro, con los años viene la experiencia y así el artesano de Calamuchita logró adaptar objetos del arte colonial al gusto actual con sus proporciones y usos.



Pero antes de comenzar a trabajar en las piezas de arte, Pablo debió aprender la técnica del cincelado, esencial para la elaboración de objetos metálicos. El proceso consiste en la utilización de cinceles de diversas formas que se clasifican en tres categorías, trazadores, embutidores y aplanadores. “El cincelado es una técnica que te permite dibujar sobre el metal con líneas enteras y firmes pudiéndole dar también mucho volumen. En los comienzos alternaba plata y alpaca pero ahora trabajo exclusivamente con alpaca”, comenta Conti.



Sus obras, que expone en varios
negocios de Buenos Aires y Córdoba, las realiza en su taller donde el metal es el protagonista. El lugar se divide en dos secciones: cincelado y carpintería. Todas las piezas de Pablo llevan una base de madera la cual reviste con alpaca (porta retratos, espejos, cajas, pequeñas cajoneras, otros) y un espacio donde corta el metal y embala. Y por sobre todo, una linda mirada a las sierras, rodeado de un entorno natural, fuente de toda inspiración.

Más información:  www.pabloconti.com.ar

 

lunes, 22 de marzo de 2021

TALENTO EN LAS TELAS Y EN LA PISTA

 Guadalupe Gutiérrez Peydro encontró su pasión por el dibujo y la pintura desde muy chica. Sus primeros dibujos fueron guiados por la experiencia artística de su abuelo materno y su padre, pero se dedicó al arte luego de terminar sus estudios de diseño gráfico en la Universidad de Buenos Aires.

Guadalupe es una de las artistas más representativas del hiperrealismo contemporáneo. Comenzó a trabajar con lápiz negro, y lo mantuvo como única técnica durante muchos años, luego fue  incorporando el color siguiendo los consejos de Ricardo Bonati y su mujer, quienes le dieron el empujón inicial para comenzar con lápices de color, ya que manejan la técnica. Finalmente, hace unos años comenzó a probar con el pincel y el óleo, y a trabajar sobre el lienzo.

Guadalupe es Campeona Nacional en las disciplinas de Salto, y Adiestramiento. Es Presidenta de la Asociación Argentina de Monta a la Amazona e integrante de la 1ra Escuadra Argentina de Monta a la Amazona. Su estrecha relación con la práctica de la equitación, le permite expresar gráficamente todo el conocimiento adquirido, e interpretar las manifestaciones expresivas del caballo, así como su bella y compleja anatomía.


“La Asociación Criolla Argentina juega un rol importante en mi carrera artística al abrirme sus puertas invitándome a participar activamente en sus eventos y exposiciones, me inspira a incorporar en mis obras al campo y la tradición gauchesca junto al caballo, fuente de mi gran entusiasmo”, dice Guadalupe.

Su principal influencia es el artista Carlos Montefusco, a quien todavía le pide consejos. Además, tiene una gran admiración por Eleodoro y Pancho Marenco, Rodolfo Ramos, Aldo Chiappe, Esteban Díaz Mathe, y Liliana Gauris.


“Debo reconocer que soy bastante estructurada a la hora de trabajar y paso por etapas muy marcadas. Si me despierta el lápiz, lo trabajo hasta cansarme, para luego hacerlo con el pincel y el óleo, no tengo días ni horarios, puedo hacerlo en la tranquilidad y acompañada del mate a la mañana o a la tarde con la luz del sol, como en el silencio de la noche y con luz artificial”, dice Guadalupe al momento de volcar su pasión, y agrega: “Me encantan los días de lluvia donde no hay muchas otras cosas para hacer, con un atril pesado o uno de mesa, con el lienzo en el piso o dibujando sentada en el sillón o en la mesa del comedor. Me adapto a lo que sea, mi taller es mi casa”.

Dice que sus mejores obras “surgieron de la nada misma, de imaginarlas y plasmarlas, nunca cuento la idea, la hago y listo”, y que no le importa si a alguien no le agrada tanto como a ella, ya que siempre surgen de temas donde hay mucho sentimiento involucrado, y así resultaron ser las obras que más le gusta a la gente que aprecia su arte. 

Desde el 2004 que Guadalupe expone sus trabajos, como en varias de las ediciones de la Exposición Internacional Equina y de Industria Hípica "Nuestros Caballos"; en la Exposición de Agricultura, Ganadería e Industria nacional; en La Noche de los Museos; Arandú; Hipódromo Argentino de Palermo; Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación; Sindicatura General de la Nación; Plaza del Agua (Mar del Plata); Arte Ayuda; Fiesta Provincial del Caballo (Bragado); Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación; Country Club San Antonio de Areco; Club Hípico Argentino; Regimiento de Granaderos a caballo General San Martín (Buenos Aires); Hall de Honor de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires; el Ejército Argentino; el Museo Metropolitano; y en el Salón Internacional del Caballo en Sevilla, España.


Además, sus obras forman parte de colecciones privadas en EEUU, Holanda, España, Japón, Brasil, Uruguay, Chile y Argentina.

Más información: Cel: (011) 15 40847680 guadagutierrez@gmail.com

viernes, 5 de febrero de 2021

EL ALOE PISA FUERTE

 Marisa y Raúl Adami llevan adelante un emprendimiento familiar e innovador en la localidad de Vilmer, Santiago del Estero. Allí cultivan desde hace 7 años el aloe vera para consumo humano a base de mermelada. “Nos comentaron sobre los beneficios de la planta y así fue que empezamos a investigar. Compramos plantines en Córdoba y los plantamos sabiendo que teníamos que esperar mínimo 5 años hasta que la planta adquiriera su madurez”, comenta Marisa, y agrega que con el apoyo de INTA lograron la habilitación del primer producto para consumo humano del aloe en Argentina, y la habilitación para comercializar el producto en las ferias nacionales. Ya la comercializan con la marca Radaloe.

En la Argentina, el cultivo de aloe se inició durante los 90, y hoy son cada vez más los emprendedores que se animan a producirlo y explorar sus propiedades.

Si bien la producción de los Adami no es muy grande, pusieron el foco en buscar que la planta aumente su producción para responder a la demanda, y para eso le ofrecieron plantines a dos amigos vecinos que ya tienen plantas listas para cosechar.


Para elaborar las mermeladas, la planta del aloe debe primero llegar a su estado de madurez, unos cuatro años o más, que es cuando la planta adquiere todos los principios activos necesarios. El primer paso es quitarle su tallo original y luego pasarla por un lavado para quitarle las impurezas, y para eso se debe trasladar a una planta para realizarle un tratamiento con agua cloral. La extracción de gel es totalmente manual, una vez recuperado el nivel permitido de gel, se realiza el proceso de cocción y se le agregan los demás ingredientes, para luego finalizar con el envasado.

La mermelada Radaloe contiene vitaminas A, B, C, D, B1, B2, B3, B6 y B12.

Más información: (20+) Radaloe Radaloe | Facebook

jueves, 1 de octubre de 2020

SON DE MADERA

 Nada se deshecha en el taller de la Cooperativa de Trabajo La Huella, y los materiales reciclados reviven en muebles y objetos con belleza e identidad. La Huella nació en 2008 y desde 2013 se constituyó formalmente como cooperativa de trabajo, y funciona dentro del predio del hospital municipal porteño José Tiburcio Borda.

Las personas que conforman la Cooperativa estuvieron internadas en el Borda o con tratamientos ambulatorios, y además hay voluntarios que se acercaron a La Huella para colaborar y consolidar un modelo de producción y comercialización que piensa en el desarrollo integral de la persona, y enfatiza con el medio ambiente y la diversidad de los pueblos.

El objetivo de La Huella es brindar servicios vinculados a la integración socio laboral a usuarios de servicios de salud mental, incluyendo capacitación y entrenamiento laboral, turismo, actividades culturales, deportivas y otras actividades afines.

En la Cooperativa ya llevan más de 500 muebles realizados. Además, ofrece servicio de restauración y reciclado de muebles a particulares, organizaciones públicas y privadas. La propuesta de La Huella se centra en tres ejes: Línea Muebles de Mano, Atriles; Línea Agroecológica, Composteras; y Línea Muebles de Exterior. Y próximamente, se incorporará Pulido y Plastificados de Pisos.

Momentáneamente el taller se encuentra cerrado a la espera de retomar las actividades presenciales en cuanto se otorgue la autorización.

Más información: https://www.facebook.com/lahuella.org

martes, 7 de julio de 2020

EL RESURGIR DE UNA PASIÓN


Para muchos la pandemia del Coronavirus provocó que se reinventen o potencien aquellas habilidades o pasiones que estaban dormidas. Josefina Finucci trabaja como administrativa en una inmobiliaria, pero ahora con más tiempo para dedicarse a lo que uno quiere, decidió poner en marcha su propio emprendimiento “Buttetter Boo”, que lo define como “mi pastelería digital en la cual la estrella principal son las tortas batter cream pero también hago tortas brownie, alfajores de almendra o de nuez, y otros productos”.

Aprendió a cocinar de niña con el asesoramiento de su madre, pero a medida que fue incorporando experiencia comenzó a hacerlo sola y a preparar riquísimos platos para toda su familia.

Josefina además estudió producción de alimentos y se recibió de chef en el Instituto Gastronómico (IGA). “Me gustan los detalles. Fui descubriendo que la pastelería era lo que verdaderamente me apasiona y empecé a hacer cursos con profesores particulares que me fueron enseñando sus técnicas hasta que llegué a la que más me gusta que es la butter cream, que se usa para recubrir las tortas y le aporta una terminación distinta”, dice Josefina, quien en su cocina ubicada en el partido de San Martín, prepara las “box cuarentena”, unas cajas para regalar repletas con sus exquisitos productos.

El butter cream es una combinación de mantequilla mezclada con azúcar (dependiendo de la receta puede contener otros ingredientes) con la que se obtiene una crema ligera y suave para rellenar o cubrir pasteles y cupcakes, y además se utiliza para decoraciones.

Más información: instagram.com/buttetterboo.
Celular: 2342 50-6419